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Mis respetos para los dominicanos ausentes

POR MARCOS SANTOS. – En la prensa nacional, aparece una información que da cuenta de un aumento significativo del monto de las remesas que se reciben en la República Dominicana, y que, en su inmensa mayoría, la envían dominicanos residentes en distintos países del mundo.

De acuerdo a datos suministrados por el Banco Central de la República Dominicana, en junio del 2021 el país recibió 131.9 millones de dólares más con relación al mismo periodo del año pasado.

Esos datos indican una recuperación de la economía mundial, y por ende una mejor calidad de vida de nuestros compatriotas residentes aquí.

Y ese dato, también nos señala el gran aporte que hacen nuestros residentes en playas extranjeras, al desarrollo nacional.

Un aporte significativo.

Algo heroico.

Son muchos los sacrificios que asumen los dominicanos que residen en Estados Unidos, Europa, y otros lugares, para enviar mes tras mes esas remesas para el sustento de sus familiares.

Dejar su familia, para ir a un lugar distante, en busca de un mejor futuro, es una acción loable, llena de amor, de sacrificio, y que merece nuestro respeto y consideración.

Hombres y mujeres, que dejan sus parejas, sus hijos, sus padres, sus hermanos, dejan todo, en busca de mejores oportunidades y así darles un mejor sustento a sus seres queridos.

La tecnología nos acerca, pero la tecnología no puede transmitir el calor humano, nunca podrá transmitir un abrazo, un beso.

El precio de vivir en un país que no es el tuyo, es bastante alto.

La soledad, el sentirte desprotegido, debe ser angustiante.

Por eso, destacamos el gran esfuerzo que realizan los dominicanos residentes en el extranjero en beneficio no solo de sus familiares, si no, del pueblo dominicano en sentido general.

Esos criollos, que se levantan bien temprano todos los días a trabajar duro y con dignidad, para satisfacer las necesidades de los suyos.

Aquellos que se van con el sueño de poder construirle una casa a sus padres, y lo consiguen luego de años luchando y trabajando, merecen nuestro reconocimiento y nuestro respeto.

Tengo muchos amigos que lo han hecho.

Tengo muchos amigos, que viven fuera, que su cuerpo esta fuera del país, pero su mente y su corazón, están aquí, al lado de sus familias.

A nuestros compatriotas, que sigan trabajando, que sigan ganando terreno en diferentes ámbitos en los países donde hay gran cantidad de los nuestros.

Ellos constituyen un orgullo para quien suscribe.

Por su sacrificio, su amor por nuestro país, su amor por sus familiares, y su amor por sus amigos.

Porque, ¡hasta los amigos tocan de ese gran esfuerzo!

Mis respetos siempre.

Redacción

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